MIGUEL DE LA MADRID HURTADO
Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988)
Edad al tomar posesión: 47 años
Miguel de la Madrid llegó al poder en una de las épocas más complicadas del país, mucho debido a su antecesor, José López Portillo, quien nacionalizó la banca tres meses antes de salir del poder, tras dos sexenios de gastos excesivos. Cabe destacar que el propio De la Madrid, como Secretario de Programación y Presupuesto de López Portillo, había sido una figura clave en la planeación económica y por tanto en buena parte corresponsable de la crisis que él mismo debió enfrentar como Presidente.
Para resolver tales problemas emprendió la Renovación Moral de la Sociedad; elaboró un Plan Global de Desarrollo; estableció a nivel constitucional un sistema de planeación democrática; y más importante, inició con la apertura económica, la desregulación y descentralización, así como la privatización de empresas estatales, algo que seguiría bajo su sucesor.
Durante su administración, el número de paraestatales se redujo de 1155 en 1982, a 413 en 1988.
Su política económica afecta sobre todo a los campesinos. Por ejemplo, se redujeron las subvenciones al sector agrícola (y se suprimieron las subvenciones a la producción de café), la liberalización del comercio provocó un aumento de las importaciones que hundió la producción local, y la supresión de importantes cosechadoras agrícolas supuso la pérdida de muchos puestos de trabajo rurales.
Ante la severa crisis económica (donde se alcanzó el 3100% de devaluación del peso), se establecieron los Pactos de Crecimiento Económico con los diversos sectores sociales, mediante los cuales el gobierno subsidiaba parte de los precios de los productos básicos y los productores/distribuidores se comprometían a no aumentarlos. En enero de 1986, con aproximadamente tres años de negociaciones, México logró ser admitido al GATT, siendo el punto más fuerte de esta administración.
Terremoto de 1985
El 19 de septiembre de 1985, un terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter sacudió la Ciudad de México, con una fuerte réplica el día 20. Los daños materiales fueron masivos, y aunque los cálculos oficiales hablan de unos pocos miles de muertos (cinco a diez mil), la opinión pública consideró que la cifra podría haber rebasado los 40 000.
La reacción inicial del gobierno fue muy lenta e inadecuada, lo cual hizo que fuera la población la que tomara el liderazgo y la organización de las labores de rescate de víctimas y cuerpos de entre los escombros. Tanto las declaraciones del presidente De la Madrid señalando que el país no requería ayuda extranjera para enfrentar la tragedia, como su decisión de no permitir que el ejército colaborara con la población en las labores de rescate durante las primeras horas posteriores al terremoto, así como su negativa a suspender el pago de la deuda externa para destinarlo a las labores de reconstrucción (el presidente De la Madrid destinaba aproximadamente el 30% del presupuesto nacional al pago de la deuda externa) le valieron severas críticas a esta administración.
Elecciones de 1988
En 1988 su gobierno protagonizó el mayor escándalo electoral del país hasta entonces. El 6 de julio, durante las elecciones presidenciales, el candidato de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, aventajaba ampliamente a sus rivales Manuel Clouthier (PAN) y Carlos Salinas de Gortari (PRI).
Por motivos que aún "se desconocen", el sistema electoral de cómputo se detuvo. La secretaría de Gobernación, en esa época a cargo de Manuel Bartlett Díaz y que entonces organizaba la elección, señaló que: el sistema se había caído. Finalmente, el candidato priista fue declarado ganador. Pocos años antes de morir, De la Madrid confesó al periódico New York Times, y en una autobiografía que las elecciones presidenciales habían sido manipuladas para que el Partido Revolucionario Institucional ganara, y que tres años después de la elección, todas las boletas fueron quemadas para eliminar toda evidencia del fraude.
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